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¿Y POR QUÉ NO?

DIME CÓMO CALZAS Y TE DIRÉ QUIÉN ERES

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  Gabino de Lorenzo lleva meses denunciando que se siente acosado él, y por extensión la ciudad de Oviedo. Vetusta está sitiada, rodeada, estamos en plena campaña militar donde los malos son los Gobiernos Autonómicos y Local y  el Héroe es el Alcalde que lucha infatigablemente por salvar a los vecinos de los peligros que le acechan.

Estoy de acuerdo con Gabino, sin que sirva de precedente, Oviedo está expuesta a un cerco, el de la mediocridad, la falta de ideas y de creatividad. Oviedo está anclado y no puede salir de la  mentalidad decimonónica del "Oviedín".

Las zapaterías de Oviedo son un  claro ejemplo de ello. Desde que empezaron las rebajas estoy desesperada intentando comprar unos zapatos. Las opciones que tengo son pocas: tacón, o francesita, dorado, plateado o color pastel. Si busco originalidad puedo contentarme con un lacito infantil o con flores, pompones o demás. Da igual si es una zapatería cara o una de las supuestamente baratas, da igual si la zapatería está en el centro o en un barrio, los escaparates se repiten sin cesar.

Quien vive en Oviedo es víctima de esta "dictadura monotemática". Hay que hacer lo políticamente correcto, hay que vestirse según los cánones uniformados para ello. La oferta cultural ovetense, salvando la ópera, es desfasada y aburrida. Vamos de Pedro Osinaga a Pedro Ruiz, sin olvidarnos de Arturito Fernández, los conciertos de San Mateo son casi una copia del año pasado o ya vistos en Asturias y las exposiciones suelen ser ñoñas y poco trasgresoras.

Oviedo necesita salir de ese cerco real. La capitalidad no sólo se demuestra con el número de sedes de organismos oficiales, se demuestra en la vanguardia. El equipo de gobierno municipal no fomenta la innovación y achaca su falta de ideas a los demás.

El supuesto abandono de la ciudad por el Gobierno central se traduce en una inversión de más de 250 millones de euros en lo que va de legislatura: la remodelación del Museo Arqueológico (9 M€), la nueva sede del Archivo Histórico (14M€), el Plan Director del Prerrománico Asturiano, la renovación de las cubiertas de la Catedral de Oviedo, la restauración del Claustro de las Pelayas, la inversión en I+D+I en el Instituto del Carbón o la creación del Centro de Investigación en Nanotecnología, son claro ejemplo de la demagogia de los peperos. Incluso la remodelación del Teatro Filarmónica es fruto de la colaboración de las tres administraciones.

Por ello, Gabino, debes dejar de luchar contra molinos inexistentes y preocuparte de abrir nuevas vías culturales, en un sentido amplio, para que los que vivimos aquí podamos liberar nuestras mentes y, por qué no, también nuestros pies.

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4 comentarios

FREZDO -

Dicen que los hombres nos fijamos en el cuerpo de las mujeres, y que ellas se fijan en nuestras manos, pero ¿y si nos fijáramos en los zapatos?, ¿podríamos sacar alguna conclusión?


DE HOMBRES Y ZAPATOS

Cierto es que la vida pública, social y/o cultural de la capital resulta lineal, repetitiva, homogénea, monotemática, excesivamente clásica y, a fin de cuentas, vetusta, nunca mejor dicho, lo que nos lleva a un calificativo generalista de aburrida y, en definitiva, clasista.

Y ¿cómo calzar en tales eventos?… la respuesta no resulta complicada. Ellos recurren al clásico y tan manido zapato castellano, donde hasta el nombre resulta claro exponente del rancio abolengo de la pieza y de la burguesía grandilocuente de quien lo calza.

En el caso de ellas, puede que sea más complicado centrarlo en una única pieza o estilo, pero siempre podemos destacar esos lujosos zapatos de tacón cargados y adornados por piezas miles de cristal, cueros, sedas, plata y oro, todo un arte sólo sabido entender por fetichistas, coleccionistas y urracas, que ya se sabe que gustan de todo aquello que brilla.

Así, y en contra de la tan socorrida “en la variedad está el gusto”, la homogeneidad en el calzar ovetense es un claro reflejo de la homogeneidad en su oferta cultural, donde cualquier atisbo de modernidad o vanguardia, que atente contra sus consabidos valores y pilares, firmemente enraizados y conservados con el tiempo, supone un claro atentado contra su rancia estructura social, muy noble y muy leal…..

Pero no hay que dejarse engañar, que hay hueco para todos, y como una noche de viernes a muy altas horas le dije a una chica, ligar es fácil, pero encontrar alguien inteligente con quien hablar resulta cada día más complicado, ¡sobre todo si gusta de zapatos extraños!

Así que, la próxima vez que salgas por Oviedo buscando una conversación, una aventura o un qué se yo, fíjate en los zapatos antes de entablar conversación, mide a tu adversario, elige vocabulario y centra bien tu atención.... no siempre será una desilusión!

¡Y es que hay sitio para todos y todo el mundo acaba encontrando la horma de su zapato!


Marian -

Gracias a que estas honrosas excepciones son más de las que parecen y espero que con el tiempo sigan aumentando ya que eso enriquecerá mucho a esta ciudad y a todos los que en ella vivimos.

ALMUDENA -

La verdad es que eres un pelín más dura que yo en tus afirmaciones. Coincido en muchas cosas de las que dices, pero pienso que no es bueno generalizar tanto. Existe Pumarín, Ventanielles, La Tenderina o Vallobín, barrios obreros y poco "clasistas". Lo que ocurre es que, desde mi punto de vista, en Oviedo se está realizando una política de uniformidad que intenta equiparar todas las facetas de ciudad en una sola. Es peligroso, porque en la diferencia está las riquezas de los lugares, y la ciudad en la que tú y yo vivimos, que no es la nuestra, adolece de esta variedad, por lo menos exteriormente, porque entre tú y yo sabemos, que esas honrosas excepciones de las que hablas son más de las que parecen.

Marian -

Oviedo ciudad provinciana y rancia donde las haya. Cuando yo llegue a esta ciudad entendí perfectamente lo que era una ciudad provinciana, definición con la que nunca había estado de acuerdo, por que por el hecho de no ser Madrid “La Capital” no me parecía motivo para tachar al resto de las ciudades de provincianas y de donde yo venía nunca tuve sensación de que fuera una ciudad provinciana, la oferta cultural era amplia y la oferta comercial muy variopinta. Desde mi punto de vista de alguien proveniente de fuera de Asturias no se si hay mucho que achacar a Gabino de Lorenzo o se trata solo de la ley de la oferta y la demanda. Probablemente sean los ciudadanos los que piden ese tipo de uniformidad, se sienten cómodos con ella y probablemente se sentirían bastante amenazados con otro tipo de oferta comercial y cultural y más si hablamos de cultura transgresora. Salvo honrosas excepciones los ciudadanos de a pie están orgullosos de cómo ellos dicen pertenecer a la “Capital del Principado de Asturias” y todo lo que ello conlleva de clasismo, conservadurismo y ranciedad. Probablemente seamos los que vivimos en esta ciudad y aquellos a los que nuestros gustos no son acordes con esta mayoría o que simplemente nos apetecería una oferta más amplia, los que deberíamos pedir o exigir un poco de aperturismo, aunque en la ley de oferta y demanda seguiremos siendo un pequeñito sector insignificante para los estudios de marketing de esta nuestra ciudad, por lo que probablemente no compensemos el esfuerzo que supondría ofertar otro tipo de cosas.
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