Blogia
¿Y POR QUÉ NO?

!ENHORABUENA VILLABONA!

!ENHORABUENA VILLABONA!

  Una de las medallas de plata del Principado de Asturias se ha otorgado  este año a la UTE de Villabona, quiero desde aquí darles la  enhorabuena porque es el reconocimiento que merecen.

            La política penitenciaria es, sin ninguna duda, uno de los pilares sobre los que se asienta la convivencia en paz en nuestra sociedad, y sin embargo,  la situación de las prisiones y la situación de los internos es un tema que no ocupa grandes titulares ni suele estar en los primeros planos del debate político.

          Quiero en estas líneas abrir un cauce para la reflexión sobre esa vertiente que también tienen los Centros Penitenciarios: la reinserción social de aquellos que cumplen penas privativas de libertad.

          Tal y como decía Victoria Kent, las prisiones son el termómetro del desarrollo de una sociedad democrática. Por varios motivos, añadiría yo. 

            ¿Para qué las prisiones? ¿Qué función social cumplen?. ¿Quiénes están internados en ellas?. ¿Cómo se inserta el recluso una vez que haya cumplido la pena?

            Todas estas cuestiones  han de responderse desde  nuestro Estado de Derecho y desde una óptica positiva, a la vez que crítica y rigurosa con aquellas conductas que así lo requieran.

           ¿Para qué las prisiones? Es una pregunta que tal vez tenga tintes de simplicidad y obviedad, pero de la respuesta que se le dé depende mucho la política penitenciaria que se desarrolla en un país.

          Hay una primera respuesta evidente y necesaria, las "cárceles" (término utilizado por quienes defienden sólo este concepto) son aquellos lugares donde las personas que han agredido a otras en sus derechos deben pagar por ello. Cárcel es igual a castigo merecido y por ello, un lugar donde se deposita a quienes no saben, o no quieren vivir en sociedad.

            Este concepto es insuficiente según nuestros principios constitucionales. Los centros penitenciarios no sólo deben servir para eso. Son también lugares de reinserción social y de reeducación para que, quienes estén dentro, algún día, puedan convivir con el resto de los ciudadanos. Eso exige el análisis de las circunstancias que han conducido a muchos internos a las instituciones penitenciarias.

            Casi un 28% de ellos cumplen condenas por delitos contra la salud pública. En su amplia mayoría son personas condenadas por su relación con el tráfico de drogas. No en todos los casos, pero una gran mayoría de quienes delinquen por  tráfico de drogas y estupefacientes son, a su vez, drogodependientes. Es decir, al mismo tiempo son víctimas y verdugos.

            El 46% de la tipología delictiva de la población reclusa se sitúan en delitos contra el patrimonio y el orden socioeconómico. En estas infracciones se presenta un alto porcentaje de personas que vienen "obligadas" a perpetrar el hecho delictivo para conseguir las sustancias de las que son dependientes.

            La drogodependencia es una enfermedad, que en ocasiones disminuye ostensiblemente la libre voluntad y la capacidad de decisión. Los internos por  haber cometido los hechos delictivos  mencionados, tienen que tener en los centros penitenciarios una opción de cura y desintoxicación, o lo que es lo mismo, una opción de futuro.

            El 72% de los internos en las prisiones españolas tiene menos de 40 años, y de ellos casi la mitad no superan los 30 años de edad. Estas cifras deben hacernos pensar en la importancia de su reinserción.

            Una vez saldada su deuda, tienen una trayectoria vital por delante en la que deben poder desarrollarse íntegramente, como personas, a la vez que colaborar al desarrollo de nuestra sociedad.

            Por ello es fundamental tener bien clara esta idea: las prisiones son un mecanismo que la soberanía popular establece para solucionar una conducta  que atenta contra la sociedad misma, pero son simultáneamente también, una nueva oportunidad.

            La Unidad Terapéutica Educativa del Centro Penitenciario de Villabona sabe mucho de lo que aquí se apunta. La UTE es un proyecto que nació hace más de diez años con el objetivo de crear en el corazón de esta prisión un espacio libre de drogas y de la terrible cultura carcelaria.

             Su trabajo se basa en estos principios, realizando una importante tarea en el ámbito de la salud, ayudando a acabar con las drogodependencias de estas personas. A la vez,  y no menos importante, establece mecanismos para la reeducación, la convivencia y el respeto que, junto a una importante actividad formativa, facultará la reinserción laboral de los internos cuando hayan cumplido sus penas.

            La Unidad Terapeútica Educativa de Villabona se está convirtiendo en referente como modelo en el desarrollo de políticas penitenciarias de reinserción. Los internos, sus familias y toda la sociedad asturiana tenemos que estar agradecidos por la labor que Tino Zapico, director de esta UTE, su equipo y la actual dirección encabezada por Jose Carlos Diez de la Varga, han realizado en la última década, consiguiendo un merecido éxito, donde antes sólo había fracasos.

            Es una importante labor que se está apoyando desde el exterior de los muros carcelarios. Las instituciones deben impulsar políticas públicas preventivas para reducir los índices delincuenciales. También es importante la implicación de Organizaciones sociales con el trabajo de la UTE, como Proyecto Hombre, Cruz Roja, Fundación Adsis o Amigos contra la Droga.

            Estas políticas  giran en torno a medidas formativas concretas, que fomenten la educación en valores y en ciudadanía. También en la colaboración ciudadana con la prevención como instrumento fundamental para ganar en eficacia en materia de seguridad ciudadana.

            Para finalizar quiero resumir mi escrito en dos palabras: PREVENCIÓN Y REINSERCIÓN, como dos piezas claves para conseguir una sociedad más justa para todos.        Conceptos ambos en los que la Unidad Terapéutica Educativa de Villabona es un ejemplo para todos.

8 comentarios

Tormenta -

Mi comentario llega con seis años de retraso. Aunque bien mirado, con seis años más de conocimiento sobre la "otra cárcel posible". No es más que éso: otra cárcel.

lorena -

soy la ostia

amigos de pachá y claudia -

Hoy trasladan los asesinos de los jóvenes gallegos Pachá y Claudia a la carcel de Villabona en Asturias


La familia del joven asesinado brutalmente quiere comunicar a los medios de información asturianos, el traslado de la pareja que asesinó a los jóvenes "Pachá" y Claudia -su novia- desde la cárcel de Teixeiro en Galicia, a la de Villabona en Asturias.

Este sábado día 18 de octubre tendrá lugar el traslado de Manuel Antonio Prado Riveiro y Adriana Amenedo, ambos inculpados en el macabro crimen perpetrado en la localidad de Betanzos, donde residía la pareja asesinada de forma brutal y macabra en su apartamento.

Ayer la familia de "Pachá" tuvo conocimiento que los asesinos ingresados actualmente en la cárcel de Teixeiro, pasarían de la enfermería de dicha institución (TEIXEIRO) a la cárcel de Villabona en Asturias en la mañana de hoy. Los familiares de las víctimas temen que a éstos asesinos se les de un trato de favor, apartándolos del ambiente en el que son conocidos por sus múltiples fechorías y su último crimen.

Los cuerpos de los jóvenes José Gómez conocido por "Pachá" y Claudia Alejandra Castelo se descubrieron descuartizados en la parroquia de Covas perteneciente a Ferrol.

En la localidad de Sada (A Coruña) son muchos los amigos y vecinos que arropan a estas familias rotas por el dolor y la pérdida de sus hijos de una forma tan brutal y macabra.

Atentamente,

Amigos de las víctimas y de sus familiares

Sada ( A Coruña )

Domingo -

Sobre Victoria Winston. Según tengo entendido es cierto que no se oponía al sufragio femenino "per se", sino en ese concreto momento (año 1931). Su argumento era que las mujeres no eran libres para votar porque estaban excesivamente influidas por los curas, que las inclinarían a votar a las derechas. Proponía esperar unos añitos, para que la labor educativa de la República diera sus frutos. No me parece un argumento muy presentable, al final estaba protegiendo sus propios intereses partidistas, por encima del ejercicio de un derecho fundamental. La realidad es que en 1936 el Frente Popular ganó las elecciones (con sufragio femenino).
Estoy contigo en que nunca se debe negar la libertad a un preso rehabilitado que ha purgado en la trena sus culpas. Creo que lo adecuado para esos casos peliagudos sería la "prisión indefinida" con la posibilidad de libertad cuando se tenga una certeza razonable de que el sujeto se ha rehabilitado.
Interesante debate el de las drogas. La legalización podría ser una solución, pero para empezar debería ser una medida tomada a escala mundial (o para todos los planetas, como diría la ex-ministra de cultura). Tengo que darme una garbeo por tu blog, a ver si tengo un ratillo.

ALMUDENA -

Qué despiste, como habréis supuesto el anónimo de antes soy yo

Guti -

¡Menudo tema que sacas! Da para discutir años. Como si hablamos del derecho a la huelga, o la libertad de cátedra, o la tortura (ejem, mejor dicho, la aplicación de la fuerza por parte del Estado).

Sobre Victoria Kent, quería matizar a lo dicho por Domingo que por lo poco que sé, no se oponía al sufragio femenino per se, sino en unas circunstancias muy concretas y por motivos muy concretos. Posición, la suya, que cada cual puede considerar errónea, antidemocrática o deleznable si se quiere, pero que en cualquier caso no era exactamente oponerse al sufragio femenino sin más.

Respecto a la misión protectora de las cárceles (manteniendo apartados a individuos peligrosos), yo apoyo lo que dice Domingo: debe tenerse en cuenta. Eso sí, sin cadena perpetua como tal, precisamente porque una condena a cadena perpetua significa la negación oficial a priori de cualquier posibilidad presente o futura de reinserción.

Y es que en lo que sí coincido con Almudena es en que la misión prioritaria de la prisión debería ser la que ella describe, y hoy en día no lo es ni de lejos, salvo por lo que hacen "cuatro chiflados" como los que ella menciona. Usar la cárcel como medio de protección de la sociedad ante unos particulares debería ser un último recurso, una especie de reconocimiento implícito de que se ha fracasado.

Pero claro, convertir a las prisiones en eso requiere un grado de atención y energía que la sociedad no puede permitirse. Estamos demasiado pendientes de los datos de productividad empresarial y las cuentas de beneficios... que eso sí que es el verdadero termómetro de una sociedad que funciona y nos indica quién es un ciudadano ilustre y quién no (o por lo menos eso es lo que nos cuentan y lo que parece.)

También da para pensar lo que cuentas sobre las drogas... Si fuesen legales, entonces, ¿desaparecería la mitad de la delincuencia? ¿Se vaciarían la mitad de las cárceles? (Sí, ya sé; quizás se llenarían los hospitales, pero vamos, que es como para pensárselo).

Anónimo -

"Por ello es fundamental tener bien clara esta idea: las prisiones son un mecanismo que la soberanía popular establece para solucionar una conducta que atenta contra la sociedad misma, pero son simultáneamente también, una nueva oportunidad".


Vuelvo a copiar el texto porque creo que en este párrafo aparecen las dos vertientes de la pena, la punitiva pero también la de reinserción. No voy a discutir evidencias, hay personas que no son recuperables para la sociedad, por múltiples motivos, hay enfermos sexuales, terroristas no arrepentidos, enfermos mentales que atacan a los demás,... Pero el artículo intentaba reflexionar sobre lo que es la realidad de las cárceles españolas. Es verdad que, en ocasiones, por no decir siempre, el análisis de las estadísticas nos aleja un poquito de la realidad y del caso concreto, pero lo cierto es que la gran mayoría de los internos en España son "recuperables", los más de 65.000 reclusos que existen en nuestro país, no son ni DE Juana ni el Violador del Chándal, eso sí no reciben tanta atención de los medios de comunicación, ni de las agendas políticas.

Domingo -

Almu, está muy bien tú artículo. Aunque al leer UTE Vilabona creí que te referías a alguna Unión Temporal de Empresas de la construcción. Afortunadamente no puedo opinar sobre el trabajo de esta gente, pero si tú lo dices será que merecen el premio.
Es claro que la reinserción es uno de los fines fundamentales de las instituciones penitenciarias, aunque sin perder de vista que la privación de libertad es el mecanismo esencial del que dispone el estado para la prevención y represión de las conductas delictivas. Luego me extiendo sobre esto, pero antes no me resisto a comentar la cita de la fenimista esa con apellido tabaquero que se opuso al derecho al voto de las mujeres. Es la típica sentencia "comodín". "Las prisiones son el termómetro del desarrollo de una sociedad democrática". Ya. Y las escuelas, los hospitales, los juzgados de lo contencioso-administrativo, los camerinos de los cosos taurinos, los urinarios de los afterhours, la cifra de ventas de periódicos, la tasa de escolarización, etc, así hasta el infinito. En esa línea me parece mejor lo de "abrid escuelas y cerraréis cárceles".
Volviendo al asunto. Tú has hecho un planteamiento teórico irreprochable sobre la función rehabilitadora del sistema penitenciario. Pero ¿qué pasa si no es posible la rehabilitación? Supongamos el caso de un violador de niños/as sobre cuya futura reincidencia no tienen dudas los médicos que lo tratan. O el caso de un terrorista, asesino múltiple, que manifiesta reiteradamente que apoya los asesinatos de sus secuaces y se muestra dispuesto a matar él mismo. La función rehabilitadora fracasa en estos casos, y no necesariamente por culpa del estado. ¿Debe el estado renunciar a su función protectora? Es España no hay cadena perpetua, por lo que la situación es exactamente esa. Acuérdate del violador del chandal, todo el mundo sabía que volvería a las andadas, pero hubo que soltarle y volvió a violar. El asunto está de moda por las medidas propuestas por Sarkozy contra los pederastas, muy mal vistas por algunos medios de comunicación. Pero, ¿cuál es el bien que se debe proteger prioritariamente en este caso?
¿El derecho de los menores a no ser objeto de violación, o el derecho de los psicópatas (o simplemente hijos de puta) irrecuparables a no pasar toda su vida entre rejas?